Ufff! hay mucho que contar...
Comenzaré por el último día de caminata, en el trayecto de 21km entre Pedrouzo y Santiago con un clima habitual ya estos últimos días, temperatura de unos 8 grados y sin parar de llover.
La noche anterior decidimos despertar más pronto de lo habitual para llegar a una hora prudente a Santiago, con tal de poder hacer todo lo que se tenía previsto, tanto en tema tradiciones como en tema personal de cada uno. A las 7 de la mañana en pie y, tras el primer kilómetro, nos metemos a tomar el último desayuno energético del camino.
Durante el último camino, al contrario de otros días, decidí apartarme un poco del grupo y caminar sólo para despedirme, de alguna manera, de la naturaleza y tranquilidad que me ha rodeado durante este poco más de un mes y, claro está, reflexionar acerca de las experiencias de este viaje espiritual que me ha llevado, a casi, una comprensión mística de todo aquello u/o aquel que me rodea, ya sea en una corta o larga etapa de mi vida.
Casi a mitad de trayecto, y coincidiendo con una estatua de Santiago, me junté con el grupo de chicas que iba un poco más adelante, Valentina y Jenny, convirtiéndose el camino, de nuevo, en un rato de risas ya hasta llegar al casco antiguo de Santiago, donde empezó el ritual de llegada todos callados y, por orden de más caminos andados, íbamos entrando a la "plaza del obradoiro" sin mirar a la catedral hasta llegar al centro, km0, de la plaza para despues alzar la cabeza y descubrir, como imaginaba, todos esos sentimientos, brotando en cada lágrima de alegría y abrazos en grupo, por haber llegado al final del camino, cada uno claro, pensando en su propósito de hacer tal peregrinación.
Una vez concluida la ceremonia de llegada todos se dirigen a la oficina del peregrino a buscar su "Compostela", quedándome yo fuera porque mi idea era llegar el 16 por mi cumple y que tuviera esa fecha marcada en la mía. Después de alojarnos en el albergue, nos dirigimos todos a comer, en un restaurante recomendado por Hilario, un rico menú.
El día sigue con una visita guiada a la Catedral, a cargo de Hilario, incluyendo el abrazo al Santo y la visita de los restos del mismo. Al acabar, cada uno de fue para su lado quedando todos a las 20:30 en el hall del albergue para ir a cenar de mariscada (yo no por supuesto...ni Valentina, que es vegetariana) a un restaurante también conocido por los experimentados del camino.
Tras una cena, en la que conseguí mi cancha del viaje, y volviendo a la residencia, pasamos de nuevo por enfrente de la catedral observando, con asombro, que el cielo descubierto dejaba una imagen perfecta, a la luz de la Luna llena, de la plaza y, con esa imagen, decidí quedarme sentado en el centro de la misma hasta que sonaran las campanas de medianoche convirtiéndose, con ese instante de paz, en el mejor momento de mi vida, en el comienzo de una nueva etapa, ya con 30 años en mi haber.
Si creía que la escena ya era muy emocionante, no os imagináis lo que sentí cuando, al llegar a la puerta de mi cuarto, me encuentro la concha, que había conseguido en el restaurante, con una nota encima con el nombre de Luca (así me llama Valentina), siendo la primera en felicitarme el cumpleaños de esta manera tan original y haciendo, si cabe, aun más feliz esta noche pasada.
Al día siguiente, como si no fuera suficiente, al bajar a desayunar me cantaron todos el cumpleaños feliz de una manera improvisada, con un trozo de bizcocho y un mechero, sin que pudiera hacer nada para esconderme de la vergüenza que estaba pasando. Una vez acabada la mini fiesta, y tras ir a buscar la "Compostela" y sellar el final del
Camino en la credencial, nos dirijimos, los que quedamos, a la misa del peregrino en la catedral donde, sin saberlo, han nombrado los peregrinos llegados el día 16 y nos han bendecido por tremenda hazaña en estos tiempos.
Curiosamente, al salir de la catedral, nos encontramos con un día espléndido, el sol brillante nos saludaba y nos daba calor en un día tan especial para mi. Era hora de compartir la última comida con los dos cántabros y la rumano-gallega, pues nos quedábamos el resto de día Valentina y yo. Tras la comida y los cafés es hora de las despedidas y, con una mezcla de tristeza y alegría, nos intercambiamos los datos de contacto y nos deseamos lo mejor en esta vida que ahora nos ha unido.
El resto del día transcurre entre compras y risas con una Valentina que cada vez me parece más impresionante el carácter y entereza que tiene y, por supuesto, lo adorable y cariñosa que es, lo digo en serio, si fuera su vecino o viviera en su mismo pueblo estaría encantado de salir con ella, pues creo que se ha llevado un pedacito de mi corazón a Italia, pero por desgracia cada uno tiene su camino y es improbable que se junten de tal manera... :-(
El día acaba cenando en un vegetariano, que busqué por que me sabia mal que la pobre solo pudiera comer patata, huevo, ensalada o queso, en la mayoría de restaurantes, y, obviamente, esto le hizo muy feliz :-D. Nos despedimos a la noche con dos besos y un abrazo que me hicieron sentir en otro mundo, de la felicidad, pero triste a la vez sabiendo que el fin estaba cerca.
Esta mañana nos hemos vuelto a ver, ya en el último desayuno, y yo no me quería ir de vuelta al mundo real, quería esta ahí por siempre, a su lado y en el camino, donde todo se mueve más lento, te sientes en comunión con la naturaleza, nose, es una sensación que hay que vivirla, pues no se puede explicar con palabras. Al despedirnos le he dado mi bastón, para que lo tire al mar en Fisterra según tradición, y le he escondido un objeto muy preciado para mi en su mochila y, sinceramente, espero que le guste y le traiga mucha suerte. Una vez acabados los abrazos, he aprovechado que ella volvía a la habitación a por las cosas para dejarle una nota, con mis pensamientos, en la recepción del hostal/albergue, espero que lo haya leído...
Y bueno, eso es todo lo sucedido estos dos últimos días, ya no se que más poner, mis sentimientos van en estas pocas letras con las que he intentado transmitir lo que ha sido mi experiencia en este camino lleno de grandes momentos así como de situaciones para olvidar. Ahora me dirijo en tren a Zaragoza, a celebrar con una buena fiesta el final de esta etapa y el comienzo de mi año número 30.
Muchas gracias por seguirme todos estos días y perdonad si la escritura es un poco rimbombante y con alguna faltilla, un servidor no es escritor y hace esto con la mejor intención :-P
Un abrazo a todos y espero veros algún día en el camino!