martes, 14 de enero de 2014

Día 33

La ruta de hoy ha comprendido entre los pueblos de Ribadiso da Baixo y Pedrouzo que, siendo unos 22km de recorrido, han transcurrido entre lloviznas y ratos de sol momentáneos mientras los andadores iban cambiando de corredoiras a tramos de carretera.

Especialmente, para mi, ha sido bastante duro el trayecto, supongo que debido a los kilómetros acumulados y, en gran medida, a que la cama de anoche era bastante pequeña y no podía estirar bien las piernas. Aunque hemos parado tres veces, los pies han llegado más húmedos y cansados que el resto de días, posiblemente, por la humedad creado por la temperatura raramente elevada de hoy.

Un kilómetro antes de llegar al albergue de destino, nos hemos parado a comer en un restaurante, recomendado por Hilario, en el que, especialmente, la comida estaba buena pero la presentación dejaba mucho que desear, nose...será que veo demasiado "pesadilla en la cocina" :-D

Una vez ya en el albergue, todo duchado y curado, he dedicado un rato a la lectura y a la música mientras dejaba respirar mis pies húmedos del estrés climático sufrido en el camino. Después del relax me he quedado hablando hasta la hora de la cena con las dos chicas del grupo en hasta la hora de la cena, una deliciosa comida preparada por el chef náutico cántabro del grupo, Isidro.

Un rato de risas y ahora todos a la cama que mañana queremos madrugar para estar pronto en Santiago, que según dicen, hay mucho que hacer y poco tiempo, pues hay que cumplir varios rituales de la llegada y, sumados a ellos, otros realizados por los veteranos de esta pequeña familia.

Me despido con algunas fotos del trayecto de hoy, en el cual hemos pasado el mojón de 25km y también a través de un bosque pequeño de eucalipto. Ahh...y hemos visto torear a los dos cántabros :-P

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