Ha pasado un tercio ya de mi viaje y, tras casi 300km caminado sobre mis pies, mi cuerpo se va convirtiendo poco a poco en una máquina de hacer kilómetros, absorbe la luz del sol cual planta en plena fotosíntesis y la fase de recuperación es cada vez más corta.
Con esto quiero decir que voy alcanzando el propósito real de este viaje, y es dejar que mi mente fluya atrayendo nuevas ideas y propósitos, y así, lograr quitarme todas las preocupaciones que llevaba arrastrando (incluidas las físicas del viaje) en mi última etapa en Barcelona. Hasta aquí mi revelación...
...ahora os cuento que tal el día de hoy. Ha amanecido con el cielo raso con el sol dándome los buenos dias. Después de un desayuno continental parto hacia mi siguiente destino, Atapuerca (que esta a 21km de mi ubicación), sólo deciros que el camino ha sido precioso, fuera de preocupaciones físicas, atravesando los Montes de Oca con sus colores verde-marrón otoñal que alegran la vista, subidas y bajadas baňadas por las heladas nocturnas...en fin, un paisaje que merece la pena vivir para verlo.
Después de atravesar Montaňa y los pueblos, San Juan de Ortega y Agés, llego al pueblo de destino sin el cansancio de costumbre (podría andar un poco más pero prefiero relajarme leyendo un poco).
Encuentro el albergue del pueblo y, aunque esta cerrado, hay un teléfono en la puerta, llamo y en 40 minutos la señora, muy maja, me ofrece pasar a la casa rural en lugar del albergue, siendo esta mucho más cómoda y con calefacción. Entro y, después de las rutinarias tareas pro-cuerpo, la lectura y la música relajante invaden mi mundo acompañado de un agradable calorcito irradiado por una chimenea de leňa y del caniche de la dueña.
La hora de cenar llega, la encanotadora mujer me ofrece un plato combinado con manjares de la tierra, entre ellas morzillaca de arroz! (que le encanta a mi padre). Mientras ataco al plato me vienen a la memoria recuerdos de cuando cenaba en casa de mi abuela, el trato hogareño, el...quieres algo más? Te gusta? Quieres postre?, todo esto en un hogar muy acogedor del que nadie querría irse.
No sólo contenido con la cena, me pregunta que quiero desayunar maňana! no es increíble? sólo para tenerlo preparado para cuando despierte...ni en sueños he imaginado que me fueran a tratar así en este viaje :-)
Ya para acabar os pongo unas cuantas fotos, sin Tortaman, el muy perro se ha declarado en huelga de salir en las fotos porque dice que no hay birra...os podéis creer? :-D la primera es en lo más alto del Monte de Oca, y la segundo es llegando a Agés, y la tercera...adivinad! ;-)
Ja, ¡Mata Ne!
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