Gran noche la de ayer que culminó con el mejor descanso hasta ahora, pues he dormido sin desvelos de madrugada. Nada más levantarme y hacer la maleta me encuentro con este panorama (foto 1), y es que así si que se empieza el día joder!
Tras una despedida afable, con la dueña y su perrita, me pongo en marcha con el día algo lluvioso y algo ventoso. La etapa de hoy me llevará hasta Burgos sí no pasa nada por el camino, unos 20km tengo por delante y empezamos con buenos ánimos.
Han sido duros los primeros tres kilómetros, con un pedregal por camino y el barro que todo lo empeora. Después de pasar con miedo, por las condiciones meteorológicas, por un "área de prácticas militares", llego por fin a un camino más firme hasta antes de llegar al primer pueblo, Cerdeňuela Riopico, que se convierte ya en asfalto lo que queda hasta Burgos.
Hoy la llegada hasta Burgos no de ja hecho pesada para mi cuerpo, pero si parecía interminable, creía que nunca llegaría. Al llegar a Villafría, quien iba a pensar que fuera un gran polígono industrial, y es que tras varios kilómetros largos y aburridos, feos hasta hartarse, he llegado a la entrada de Burgos...
...Pero no acaba ahí la cosa, y es que la parte exterior, de lo que es el casco antiguo, también es muy tedioso, teniendo encima que cruzarte media ciudad hasta el único albergue abierto (4km más añadidos a la cuenta). Ahora ya en el albergue puedo descansar un poco para hacer turismo por el casco antiguo, ya que son solo las 14h.
Ha sido una ruta agradable, comenzando por la catedral (foto 2, 3) y todas sus maravillas, después el Castillo seguido de un paseo por las calles llenas de gente y Navidad hasta los topes, está chispeando pero no importa. Durante el paseo, y con un poco de frío, he decidido tomarme un chocolate con churros, y vaya q estaba bueno, las raciones no tienen nada que ver con las churrerias catalanas.
Finalizamos el día con un menú de peregrino digno de marqués castellano, con caldo a la castellana y una riquísima hamburguesa de buey, acompañado todo de un buen vino tinto y la charla amenizante de la camarera del lugar.
Bueno, a mi me daría envidia leer tanto de comida, creo que me he pasado...pero dejarme acabar con un hecho, y es que desde que he entrado en Burgos, me he sentido como un poco despreciado, nose...las miradas de la gente eran como de "ya esta aquí otro peregrino", como si fuera un ladrón...alomejor sólo lo he sentido yo.
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