Amanece el día con el hospitalero encendiendo las luces para desperezarnos como si de la mili se tratase, no me ha molestado mucho porque ya llevaba rato dando vueltas.
Comienzo con pequeño desayuno y arreglando la maleta, dejando atrás las chancletas de dedo molestas (ayer compré unas crocks genéricas...), y me pongo en marcha para caminar los 21km que hay entre Nájera y Sto. Domingo de la Calzada.
Totalmente recuperado de la marcha de ayer, el trayecto de hoy no tenía que suponer mucha dificultad. Tras 8 km de camino y con mi pierna aún sin darme la tabarra, viene de una nube con ganas de mear, lo cual me hace parar he intentar, torpemente, ponerme el chubasquero...suerte que pasaba un peregrino hacia el otro lado y hemos vencido las inclemencias :-P.
Después de varios kilómetros, zonas embarradas, otras tantas nubes meonas y algún que otro pueblo casi abandonado por los efectos de la crisis, he llegado por fin al albergue en el que, increíblemente, tiene un mínimo de donativo, cosa que al principio no entendí, pero que al ver las instalaciones parece más que comprensible.
Una vez acabadas mis tareas habituales (ducha, curas...) y pasarme una hora en la lavandería para dejar como nueva la ropa que me queda, he quedado con un amigo, que conocí hace ya un aňo cuando trabajaba en Polonia, y nos hemos ido a ver el pueblo y hacer unos pinchos típicos de La Rioja.
Ya véis, risas, anécdotas y buenos momentos en una tarde muy entretenida para distraer la mente de tanto camino. Ha pasado ya una semana y mi ánimo sigue intacto con ganas de seguir avanzando en este camino que lleva mi destino.
Gracias por leerme y os dejo con una foto que yo llamaría "la calma antes de la tormenta", Tortaman y yo ya nos temíamos a lo que nos enfrentabamos.
:-D
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